204. CONTINUACIÓN
Alexander miró a su hijo con el ceño fruncido. Luego le puso una mano sobre el hombro entendiendo la preocupación de César, había trabajado demasiado en su creación y no quería perderla. Por eso no quiso ocultarle nada y decidido le dijo con suma seriedad.
—Por lo que dice Airis, parece que sí, César. Javier era capaz de eso y mucho más. Todavía están verificando la información, pero todo apunta a eso. Tenemos que actuar rápido, hijo, esto es muy serio —dijo Sir Cavendish con una expresión de